viernes, 6 de noviembre de 2009

VIAJE A NORUEGA: FIORDOS

Como os prometí en mi entrada anterior "FIORDOS NORUEGOS: UNA MARAVILLA", os relato a continuación el diario de viaje por aquella sin par región de los fiordos noruegos. Este viaje lo programé yo mismo con gran ilusión un par de meses antes de su realización.
DIA 1º. BARCELONA - STAVANGER
Salida con dirección al aeropuerto, sin olvidar meter en las maletas los correspondientes víveres a base de jamón, lomo, fuet.... envasado al vacío.
Tanto el vuelo de Barcelona a Copenhague, donde hicimos escala, como desde esta ciudad a Stavanger, se desarrollaron con puntualidad y sin ninguna incidencia. Tras 5 horas de viaje, llegamos a Stavanger a las 15,30 y en autobús, cuyo conductor nos orientó en todo momento, llegamos a nuestro hotel (Hotel Rica) el cual dispone de confortables habitaciones.
Después de un breve descanso salimos a pasear por la ciudad noruega y localizar la salida del ferry para ir al Preikestolen, previsto para mañana.
Stavanger es una ciudad pequeña (unos 100.000 habitantes); esta zona adquirió gran importancia en tiempo de los vikingos, entre los años 872 y 1050; poco después se construyó su catedral (1125) y tras siglos de pobreza, a comienzos del siglo XIX comenzó el auge pesquero y posteriormente, en 1969, Stavanger se convirtió en la capital europea del petróleo y de la energía.
En la ciudad destacan sus calles estrechas y empedradas con casas de madera de 2 ó 3 plantas, la catedral del siglo XII y el barrio Gamle.
Sopla viento y la sensación de frío es notable. Decidimos toma unas cervezas en una terraza frente al puerto; no sé quienes estaban más frescas, si las cervezas o la temperatura ambiente; en pleno verano y en los toldos de las terrazas ¡ tenían estufas encendidas ! para templar el ambiente; muchas personas se cubrían las piernas con mantitas que al parecer proporcionaba el mismo bar.
Decidimos regresar al hotel; en el camino compramos pan, bebidas y algo de fruta y en la habitación del hotel dimos buena cuenta de algunas de las vituallas que trajimos. Luego a descansar; al día siguiente nos esperaría una buena caminata.
DIA 2º. STAVANGER - PREIKESTOLEN - STAVANGER
Amanece un día bastante soleado. Después de un buen desayuno, nos dirigimos al embarcadero para tomar el ferry que nos llevaría a Tau (30 minutos de navegación); desde Tau, un autobús nos acercará al origen del camino de subida al Preikestolen, también conocido como "el Púlpito".
Ya en el ferry el cielo comienza a encapotarse y caen las primeras gotas de lluvia que no nos abandonaría en toda la mañana.
La carretera que conduce hacia "el Púlpito" discurre entre frondosa vegetación; todo es verde. A los pocos kilómetros se observa al fondo el comienzo del fiordo Lyse (Lysefjord).
El camino que hemos de hacer a pie es de unos 3,5 Km. pero con tramos bastante difíciles llenos de piedras y de fuerte pendiente; la lluvia se empeña en acompañarnos a lo largo de todo el trayecto. El paisaje es frondoso; vemos lagos, arroyos que descienden entre las rocas, a lo lejos el fiordo con sus islotes ... Con sol el paisaje debe resultar precioso.
Después de dos horas de caminata, llegamos a "el Púlpito"; se trata de una roca impresionante cuya meseta de 25 m. x 25 m. se eleva verticalmente a 610 m. sobre el nivel del agua del fiordo; parece cortada a cuchillo ; debió formarse por acuñamiento del hielo hace 12.000 años. La vista sobre el fiordo Lyse es majestuosa.
Algunos atrevidos se fotografían sentados con las piernas colgando en el vacío; yo me atrevo a asomarme tumbado boca abajo sobre la roca mientras mi amigo me sujeta por los tobillos; no alcanzo a ver la base, pero impresiona
Comenzamos el descenso, si cabe más complicado que la subida; las mujeres se nos lesionan: una se hace un esguince en el tobillo y la otra siente dolor de cadera y rodillas; quien mejor aguanta la batalla es el más "viejete", o sea, yo.
Ya de regreso, por la tarde, mi compañero y yo paseamos por el Gamle Stavanger; se trata de un barrio con hileras enteras de casas de madera encaladas del siglo XIX con pequeños jardines en su parte delantera exquisitamente cuidados; antes eran residencias de los trabajadores del puerto y hoy es una zona residencial.
Una paradita en el "Emilio's tapas bar" para degustar una cerveza con unas "papas arrugás con mojo picón" y charlar un rato con Emilio, un canario propietario del bar.
Retirada al hotel y descanso.
DÍA 3º. STAVANGER - BERGEN
Hemos recogido nuestro coche de alquiler justo al lado del hotel, aunque hemos tenido que esperar media hora. Nos ponemos en marcha rumbo a Bergen. La carretera E39 que une Stavanger con Bergen discurre entre paisajes pintorescos y muchos tramos sobre el mar a bordo de ferrys. En Haugesund hacemos una parada par comer algo.
En una oficina de información turística nos recomiendan visitar Espevaer, en la isla de Bomlo; fue una pérdida de tiempo, pues no descubrimos nada que justificara el desvío de la ruta prevista. Pasamos de Jektaviak a Hodnanes en ferry y siguiendo la carretera 48 llegamos a Bergen, donde nos alojamos en un bonito apartamento duplex de los Harbour Apartments.
Fue un viaje más largo de lo previsto por seguir el consejo que nos dieron en la oficina de turismo y un tanto pesado ya que la velocidad media no supera los 80 Km. por hora.
DÍA 4º. BERGEN - FLAM - BERGEN
Por la mañana nos dirigimos a Flam, pasando por Voss. Son unos 170 Km. de recorrido por una carretera que atraviesa hermosos paisajes; con cierta frecuencia es obligatorio parar para contemplarlos y hacer fotos; afortunadamente no hay excesivo tráfico y no es difícil detenerse.
Llegada a Flam. Allí tomamos el Flamsbana, un tren que recorre los 20 Km. que separan Flam, un pueblecito pintoresco ubicado en el fiordo de Aurland, de la estación de montaña Myrdal en poco más de 50 minutos. Este tren hace el recorrido más escarpado del mundo, ya que salva una pendiente de casi un 6% en casi la totalidad de la línea y con un desnivel de 863 m. entre las estaciones citadas. A lo largo del recorrido se pueden ver los ríos que atraviesan profundos barrancos, cascadas por las laderas, montañas nevadas, granjas, ... El tren va haciendo paradas en diversas estaciones y también se detiene delante de la impresionante cascada Kjos; aquí se puede descender del tren para contemplar y fotografiar la cascada.
Descendemos de nuevo a Flam y después de comer, donde fuimos atendidos por un camarero madrileño, regresamos a Bergen, haciendo una paradita en Voss para visitar su iglesia.
Durante el camino de regreso la tarde se complica y la lluvia nos acompaña parte del recorrido.
Afortunadamente, al llegar a Bergen el sol vuelve a hacer acto de presencia, pero hace fresco.
Bergen es la segunda ciudad y una de las más bellas de Noruega (250.000 hab.). Fue fundada en el siglo XII, formando parte de la Liga Hanseática. Su belleza arquitectónica cobra vida con el sol del atardecer. La joya de la ciudad es el muelle de Briggen, con sus viejos almacenes de madera y el barrio de casas, también de de madera, que alberga detrás, del siglo XIV y considerado Patrimonio de la Humanidad.
Es una delicia pasear por este lugar.
Nos queda tiempo para subir a la montaña Floyen en un funicular inaugurado en 1918, el Floibanen; desde la cumbre se disfruta de unas fantásticas vistas panorámicas de toda la ciudad.
Ya en el apartamento damos buena cuenta de nuestros víveres sentados en una terraza frente al mar mientras el sol se oculta en el horizonte. Por cierto, tanto la terraza como los apartamentos están construídos sobre el mar, a modo de palafitos.
DÍA 5º. BERGEN - FIORDO DE LOS SUEÑOS - BORGUND - STRYN
Amanece un día gris, con niebla, aunque la temperatura no es desagradable. Dejamos la ciudad de Bergen con dirección a Gudvangen. Viajamos por la carretera 7 hacia Tysse y Northeinsund; varias cascadas nos llaman la atención por el camino de entre las que destaca la Steindalfossen, una caída de 50 m. del río Fosselva; es impresionante el ruído que produce la enorme cantidad de agua que cae al vacío; un sendero conduce detrás de la cascada y permite situarse detrás de la cortina de agua sin mojarse. Impresiona tanta belleza.
Por suerte el tiempo ha mejorado; incluso ha salido el sol. Dejamos Voss, que ya visitamos ayer. y seguimos hasta Gudvangen donde embarcamos en el ferry que nos llevará hasta Loerdal, pasando por Kaupanger a través del impresionante "Fiordo de los Sueños". El crucero dura unas 3 horas que se pasan volando contemplando esta maravilla de la naturaleza.
El Fiordo de los Sueños (Sognefjorden), es el segundo más grande del mundo con sus 204 Km.; alcanza una profundidad máxima de 1308 m. bajo el nivel del mar, siendo la zona menos pofunda la más próxima a su desembocadura en el mar de unos 100 m. tan solo. El ancho promedio de la rama principal es de casi 5 Km. y los acantilados que lo rodean llegan a alcanzar los 1.000 m. sobre el nivel del agua del fiordo.
Desembarcanos en Loerdal y proseguimos nuestro camino por la carretera E16 hasta Borgund para admirar una "Stavkirke", iglesia de madera de la época vikinga del siglo XII; es increíble que una construcción aparentemente tan frágil, haya perdurado hasta hoy. Ésta es la obra maestra de las 30 Stavkirke medievales que han sobrevivido hasta la actualidad.
Continuamos nuestra ruta en busca de la cabaña que tenemos reservada en el camping Kleivenes, cerca de Stryn, donde llegamos pasadas las 11 de la noche; la cabaña es espaciosa y acogedora.
Ha sido un día completito; casi 300 Km. que se hacen un poco pesados dada la velocidad media de conducción.
Mañana está prevista una de las excursiones que más me motivan de este viaje: llegar al glaciar más extenso de Europa.
DÍA 6º. STRYN - BRIKSDAL - STRYN
Me levanto temprano, a las 7,30, después de dormir sólo 5 horas. Ha amanecido un día espléndido. Desde el balcón de la cabaña se contempla un paisaje idílico: un río de aguas mansas color turquesa y unas montañas altísimas por cuya ladera se descuelgan varias cascadas hasta el río.
Después de proveernos de víveres en el pueblecito cercano de Stryn y de desayunar "como Dios manda", salimos hacia Briksdal en busca del mayor glaciar europeo, el Jostedalsbreen. ¡Qué maravilla de paisajes tenemos la suerte de contemplar! Cada dos por tres nos detenemos para hacer fotografías. En Briksdal comenzamos la subida a pie hacia la base del glaciar; el paisaje es paradisíaco: elevadas montañas con nieve en la cima, cascadas de centenares de metros, en especial la formada por el agua que proviene del deshielo del glaciar. Tras una hora larga de un camino sin grandes dificultades, llegamos a la base del glaciar; haciendo caso omiso de los cutres avisos de peligro y desobedeciendo los consejos de mis compañeros de viaje, decido aproximarme a la lengua de hielo; me hace gran ilusión poder tocar un glaciar y lo consigo sin problemas. ¡ No sé qué siento al tocar el hielo formado tal vez hace decenas de miles de años!. Filmo "la proeza" para el recuerdo y regreso con mi trofeo: un bloque de un par de Kg. de hielo. No solamente nosotros, sino bastantes turistas más, quisieron hacerse la foto con el bloque de hielo.
Deshacemos el camino hacia Briksdal y yo lo hago "saboreando" el agua de hace miles de años.
De regreso, dedicamos la tarde a descansar un poco; un paseo por la zona y otro por el el pueblecito de Stryn completan el día. Mañana también nos espera un día completito.
DÍA 7º. STRYN - FIORDO DE GEIRANGER - TROLLSTIGEN - ALESUND
Hoy tenemos previsto navegar por el fiordo más hermoso de Noruega: el fiordo de Geiranger.
Amanece un día lluvioso: la típica lluvia fina, casi diaria.
Llegamos a Hallesyt para embarcar en el ferry que nos llevaría a Geiranger a lo largo del fiordo del mismo nombre (Geirangerfjorden). Es un fiordo corto, de unos 15 Km. de longitud y estrecho; se caracteriza por tener unas paredes que a simple vista parecen casi verticales y que alcanzan los 1.000 m. de altura sobre el nivel del agua del fiordo. Decenas de cascadas se precipitan desde lo más alto de las montañas; destacan por su belleza las llamadas "Las Siete Hermanas", "el Pretendiente" y "El velo de la Novia". No sabe uno dónde dirigir la mirada: si al frente, a la derecha o a la izquierda; todo es de una belleza sin igual.
Al final del fiordo se encuentra el pueblecito de Geiranger, a cuyo puerto llegan cruceros y transatlánticos con miles de turistas. Una vez en Geiranger, subimos en coche hasta el monte Dalsnibba, desde donde se disfruta de una vista de ensueño del fiordo; en la subida visitamos la iglesia octogonal de madera.
Descendemos de nuevo y proseguimos viaje por la carretera de las Águilas con curvas sinuosas pero con unas vistas maravillosas del fiordo desde 800 m. de altura.
Una parada para reponer fuerzas y seguimos la ruta hacia Andalsnes por la carretera denominada Escalera de los Trolls (Trollstigen). Ésta es una carretera no apta para cardíacos pues supera el 9% de desnivel y tiene 11 curvas de 180º, precipicios y .... no podían faltar las cascadas siendo la más importante la Stigfossen, que cae más de 300 m. por la ladera de la montaña, pasando por debajo de la carretera. El paisaje es indescriptible, hermoso y sobrecogedor.
Ni que decir tiene que dejamos nuestro montículo de piedrecitas en la cima de la montaña; quizas algún Troll nos colme de buena suerte.
Proseguimos, ya por rutas más tranquilas, nuestro viaje hasta Alesund.
DÍA 8º. ALESUND - TRONDHEIM
A primera hora de la mañana comenzamos la visita a Alesund. Es una ciudad pequeña (40.000 hab.) pero encantadora; está construída sobre 5 islas unidas entre sí por puentes. La noche del 23-01-1904 fue pasto de las llamas y reconstruída entre 1904 y 1907 en piedra y ladrillo siguiendo el estilo arquitectónico de la época, el llamado Art Nouveau, que se caracteriza por sus torrecillas, agujas y ornamentación decorativa que puede apreciarse por toda la ciudad.
Después de "patear" la ciudad, emprendimos la marcha hacia el N con intención de recorrer la carretera del Atlántico (Atlanterhavsveien) a la que llegamos a media tarde después de una parada para comer y de utilizar los consabidos ferrys. La famosa carretera nos decepcionó; pensábamos en modernos puentes, ver saltar la carretera de isla en isla, pero en realidad tan solo nos llamó la atención el primer puente. A mi juicio no vale la pena desviarse de la ruta por ver la dichosa carretera. Ésto fue lo que motivó que llegáramos a Trondheim mucho más tarde de lo previsto y se trastocara un poco nuestro plan de viaje para mañana.
DÍA 9º. TRONDHEIM
Hoy teníamos previsto visitar Roros, un pueblecito minero patrimonio de la Humanidad a 150 Km. de Trondheim. No teníamos muy claro recorrer 300 Km. en coche dada la velocidad media (unos 75 Km./h) y optamos por tomar un respiro recorriendo las calles de Trondheim.
Esta ciudad, la tercera de Noruega, no se parece en nada a Stavanger, Bergen o Alesund; es una ciudad más industrial, más sucia, menos alegre...; por primera vez desde que llegamos a Noruega vimos emigrantes subsaharianos, mendigos y otras gentes de aspecto no muy cuidado.
Dentro de sus monumentos destaca la catedral, llamada Catedral de Nidaros, la más importante de Noruega que es a la vez el edificio más grande de toda Escandinavia.
Después de comer, por llamarlo de alguna manera ya que por un simple mini-entrecot con unas patatitas y una cerveza te soplan 28 Euros, paseamos por el puerto y la desembocadura del río Nid; llaman la atención los edificios construídos sobre soportes de madera clavados en el fondo, a modo de palafitos.
La tarde se puso fresca con un desapacible viento, por lo que la recogida, una vez "pateada" la ciudad, no se hizo esperar demasiado.
DÍA 10º. TRONDHEIM - BARCELONA
Y llegó el día del regreso. Muy a pesar nuestro, tuvimos que acercarnos al aeropuerto, entregar nuestro coche de alquiler y tomar el avión que nos acercaría a Barcelona después de una escala de dos horas en Estocolmo.

Ha sido, sin duda, un viaje fantástico. Como ya os he ido describiendo, la naturaleza ha sido generosa con esta región y ha dejado verdaderas maravillas que sobrecogen a quien tiene la suerte de contemplarla: montañas nevadas, verdes praderas, cascadas, fiordos, glaciares, ríos, lagos ...
Es indescriptible la sensación de paz, de descanso, de tranquilidad que se respira en medio de tan exuberante naturaleza y por otra parte la admiración y la sensación de "pequeñez" ante los más de 1.000 m. de las paredes montañosas que bordean los fiordos o los cientos de metros de caída de las cascadas o los más de 600 m. de esa gran roca de paredes verticales llamada "el Púlpito".
Para mí ha sido aún más especial, porque a lo largo de casi dos meses disfruté preparándolo todo: alojamiento, itinerarios, lugares a visitar, etc. y ... todo salió según lo previsto.
Aconsejo a quienes decidan visitar Noruega y utilizar el coche para desplazarse, que tengan en cuenta que la velocidad media no llega a los 80 Km./h y que se han de utilizar numerosos ferrys que tienen su propio horario; ambas cosas hacen que los desplazamientos duren más tiempo del previsto.
Os dejo algunas de los cientos de fotografías que tomamos.

5 comentarios:

Sombras en el corazón dijo...

Madre mía, menudo super-viaje, parece la mar de interesante.
Son muy bonitas las casas de tejado puntiagudo y de colores, parecen de cuento. Vi unas cuantas cuando fui por Alemania.
Como suele decirse, viajar engrandece el alma.

Un abrazo

Maripaz dijo...

Jose María, que pedazo de viaje!!

Muy buen reportaje, las fotos, una maravilla...

Me imagíno que habrás disfrutado muchisímo.

Gracías por compartír

Un abrazo

El Tuno Negro dijo...

Pues sí, la verdad que las fotos son impresionantes. Es uno de los lugares que a mi también me gustaría ir. y bueno, ¿este año donde toca ir?

Javier dijo...

Muy bien, te lo curraste antes y te lo has currado después.

Por cierto que se sepa que el que te agarró de los tobillos ante el precipicio fui yo.

Espero que me comentes ya, el viaje del próximo verano.

Un abrazo

Hoteles en Noruega dijo...

Ese si que es viaje José María, es un excelente país para recorrer.