sábado, 1 de noviembre de 2014

VIAJE POR TAILANDIA (en coche) II


DÍA VII. (17-07-2014) AYUTTHAYA – KANCHANABURI
Después de la remojada de ayer, el día comienza con una temperatura agradable, pero a media mañana el calor y el bochorno agobian como siempre.
Ayutthaya, fundada en 1350, fue una gran potencia y una de las ciudades más grandes de Asia durante los siglos XV y XVI, llegando su decadencia en el XVIII.
Interesantes ruinas esparcidas por una amplia zona al lado de la ciudad moderna, evocan el esplendor de su pasado. Como quiera que los diferentes templos están distribuidos en una amplia zona, por cierto llamada “la isla o ciudad del agua” ya que se encuentra localizada entre los ríos Chao Praya, Lopburi y Pa Sak, la mejor opción es contratar un “tuk-tuk” por 3 ó 4 horas para desplazarse de un templo a otro. Entre otras ruinas, merecen visitarse el Wat Pra Ram con su torre o “prang” en forma de mazorca; el Wat Thammikarat; el Wat Ratchaburana; el Wat Lokaya Sutharam con una imagen encalada de un Buda recostado de 37 m. de largo y 7 m. de altura, que rivaliza en tamaño con el que se encuentra en el Wat Pho de Bangkok. Son muchas las ruinas a visitar, imposible de relacionar todas aquí.
 
                                    Ciudad histórica de Ayuthaya
El Wat Phra Mahathat, alberga una atracción especial, o diferente: el Buda entre raíces; se trata de la cabeza de una estatua de Buda inserta entre las raíces de un árbol. La leyenda cuenta que al ser decapitada la estatua de Buda cuando fue saqueada la ciudad, un árbol la protegió con sus raíces y al crecer éstas han rodeado la cabeza. Una teoría afirma que el árbol creció alrededor de la cabeza durante el período en que el templo fue abandonado. Una segunda teoría dice que un ladrón escondió allí la cabeza, sin que volviera a recoger su botín y un árbol rodeó la cabeza con sus raíces. Sea como fuere, queda patente su divinidad con las múltiples ofrendas que los creyentes depositan a su alrededor.
Hacia mediodía ponemos rumbo a Kanchanaburi. Tan solo 150 Km. separan ambas ciudades. Las carreteras siguen siendo buenas; casi todo el camino autovías. Nos sorprende un intenso aguacero al llegar a la ciudad; hoy la lluvia ha llegado un par de horas antes de lo que ya nos tiene acostumbrados.
Con la ayuda de un joven que nos guió con su moto, llegamos al hotel -Hotel Kan- que tiene unas vistas preciosas a la verde montaña y al río que discurre a poco más de 50 m.
Después de comer a la orilla del río nos acercamos a ver el Cementerio de Guerra; este cementerio contiene los restos de 6.982 prisioneros de guerra australianos, holandeses y británicos que perdieron su vida en la construcción del ferrocarril de la muerte que llegaba hasta Birmania, depositados en otras tantas tumbas perfectamente alineadas y cuidadas. Impresiona ver que muchas de las tumbas pertenecen a jóvenes que no llegaban a la veintena de años; otros con pocos más de 30 y que dejaron su vida en una guerra que ellos ni crearon ni quisieron.
Al lado del este cementerio existe otro, en este caso budista; sus lápidas y tumbas nada o muy poco tienen que ver con la cultura occidental y quizás por ello llama la atención.
En uno de los extremos de la ciudad, se erige uno de sus monumentos más representativos y mundialmente conocido gracias a la película del mismo nombre: el puente sobre el río Kwai. Aquí los japoneses obligaron a los prisioneros de guerra a construir un puente a través del río Kwai en 1943, primero de madera y después de acero para permitir el paso del tren hacia Birmania. Fue bombardeado por los aliados en 1945 y reconstruido tras la guerra a corta distancia de su emplazamiento original. En la actualidad sólo se conservan algunas de las bigas curvas originales en su estructura. Recorro el puente en su totalidad un par de veces, teniendo que apartarme en la segunda porque el tren lo está atravesando. Es imposible caminar sobre las vías sin sentir cierta emoción al pensar que estás paseando sobre un trozo de la historia reciente.
                                   Puente sobre el río Kwai
Con cierta emoción contenida, la noche nos ha envuelto con su manto y el estómago pide socorro; atendimos su demanda en una especie de mercado nocturno donde proliferan los puestos de comida callejera; me viene a la memoria las deliciosas creps que tomamos. Tras la informal cena, nos retiramos a descansar. Como decía, para quienes nos gusta la historia, ha sido una tarde cargada de emociones.
DÍA VIII. (18-07-2014) KANCHANABURI: FERROCARRIL DE LA MUERTE

Un poco de historia. Durante la II Guerra Mundial, Japón decidió conectar por ferrocarril Birmania con Non Pladuk en Tailandia con el fin de transportar armamento hacia el país birmano de forma más segura que por vía marítima. Se trata de una línea férrea de 415 Km. cuya construcción comenzó en 1942 tardándose sólo un año en construirla, aunque se utilizó escasamente dos años. Los japoneses utilizaron como mano de obra decenas de miles de prisioneros de guerra en unas condiciones infrahumanas, muriendo más de 100.000 personas durante su construcción.
Es posible recorrer en tren los 50 Km. de esta vía que separan la ciudad de Kanchanaburi de Nan Tok. Teníamos entendido que el paisaje era digno de verse, pues el tren atravesaría la selva y pasaría por peligrosos acantilados. Decidimos hacer el recorrido que nos llevó unas dos horas y media esperando encontrarnos con tales maravillas de la naturaleza, pero la realidad es que nada de selva, aunque el paisaje era frondoso, a veces con el río Kwai al lado y tan solo un par de acantilados de pocos metros; un viaje monótono. Como soy un forofo del tren, a pesar de esa monotonía, el viaje me ha gustado.
Una vez en Nan Tok, pretendíamos visitar el parque nacional de Erawan y las cataratas del mismo nombre, pero la pronta salida del tren del regreso no nos lo permitió. A poco más de 2 km. existen otras menos importantes, las conocidas como Say Yok, a las que nos acercamos en taxi.
El paraje es muy agradable pero las cataratas no tenían demasiado caudal pues la época de lluvias aún no había comenzado.
 
                                                    Ferrocarril de la muerte
Para ir con más calma, cambiamos de planes. Decidimos comer en una especie de restaurante-bar-quiosco, por cierto propiedad del taxista que nos condujo hasta allí; tanto él como su mujer, estuvieron pendientes en todo momento de que nuestra estancia fuera agradable y … así fue. Comimos bien y económico y después regresamos a Kanchanaburi en el coche del propietario del local, que como dije, también era taxista.
Una vez en la ciudad, aprovechamos la tarde para hacer algunas compras en el mercadillo que se monta al lado del histórico puente; cenamos en uno de los muchos restaurantes existentes en la zona, aconsejado en los foros de viajes y dimos por concluida la jornada, que en esta ocasión ha sido bastante tranquila.


DÍA IX. (19-07-2014) KANCHANABURI – SUKHOTHAI
Hemos salido con retraso de Kanchanaburi. Era preciso cambiar divisas y repostar antes de salir; es sábado y los bancos están cerrados pero al fin pudimos cambiar nuestros euros por “bahts” en una casa de cambio.
Ponemos rumbo a Sukhothai. Por el camino encontramos varios templos y nos detenemos unos minutos a visitarlos. No son tan grandes ni tan ostentosos como los más importantes de Bangkok, pero tienen su encanto.
En uno de ellos, al ser fin de semana, hay gran afluencia de devotos que, en familia, han acudido a rezar a su dios y pasar el día. Sin duda que este “ambiente” es mucho menos turístico y mucho más real, más cercano al pueblo y se pueden observar sus ritos. Decenas de monjes distribuidos por las diferentes dependencias del templo bendicen o ponen pulseras de lana de la suerte a quienes se lo piden, sean o no lugareños.
La carretera se abre paso entre parajes verdes junto a llanuras inmensas de arrozales. Atravesamos varios pueblos y pequeñas ciudades. Llama nuestra atención que a la entrada de cada localidad, un inmenso arco policromado cruza la carretera; en lo más alto del mismo se enmarca una gran fotografía o pintura del rey que parece dar la bienvenida a la ciudad. La figura de los reyes, en especial la del rey, la podemos encontrar en cualquier punto del país ya sea a la entrada de las ciudades, en vallas publicitarias, en escaparates, ….. El rey es un personaje intocable para los tailandeses; como su dios viviente en la tierra.
Después de 350 Km. por fin llegamos a Sukhothai sobre las 20 horas. Nos acomodamos en el hotel -Baam Rim Klong Resort- que son bungalows a las afueras de la ciudad, en medio del campo; es noche cerrada y no se aprecia el paisaje que nos rodea, pero se me antoja semi-selvático. Mañana con la luz del día lo sabremos.
 
                                  Ciudad histórica de Sukhothai
La zona con “movimiento” de la ciudad está a poca distancia y allí nos acercamos a cenar. Cenamos bien en el Viloon, una especie de chiringuito-restaurante muy habituales en este país; con la bebida no llegó a 4 €uros por persona; el coste de la comida en sí, rozó los 2 €uros.
Una vueltecita por la ciudad, que a estas horas parece como si estuviese deshabitada y … a descansar.
DÍA X. (20-07-2014) SUKHOTHAI – CHIANG MAI
Sukhothai es una ciudad del centro de Tailandia de unos 40.000 habitantes que, alrededor de 800 años atrás fue la capital del Reino el mismo nombre, primer gran reino tailandés y considerado como el origen de la nación tailandesa y que existió desde mediados del siglo XIII a mediados del siglo XV, cuando fue absorbido por el segundo gran reino tailandés, el reino de Ayuthaya.
A 12 Km. de la ciudad moderna, se encuentra el principal atractivo de Sukhothai, el parque histórico o ciudad antigua, que alberga las ruinas de la antigua Sukhothai y que es uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. Las estatuas de piedra de Buda y las ruinas de sus templos, han superado el paso del tiempo y ofrecen al visitante una idea de lo que otrora fue esta gran ciudad. Este parque histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.
Como digo, el parque histórico alberga las ruinas arqueológicas de la antigua capital del reino de Siam. Las murallas de esta antigua ciudad forman un rectángulo de 2 Km. por 1,6 Km; una puerta en el centro de cada muralla permite el acceso al recinto, que además de jardines, lagos y bosque delicadamente conservados, alberga las ruinas de 11 templos que pueden visitarse en dos o tres horas.
Fuera del recinto amurallado existen ruinas de decenas de templos esparcidos por una amplia zona. Entre los existentes intramuros merece la pena destacar los siguientes:
El Wat Mahathat: es quizás el templo más importante del recinto; está rodeado por un foso y entre lo que queda de su columnata se alza la figura de un Buda sentado del siglo XIII.
El Wat Trapang Thong: se trata de un pequeño templo que se levanta sobre una isla en medio de un lago artificial poblado de lotos y al que se accede mediante una pasarela desde tierra firme.
El Wat Si Sawai es problabemente el templo más antiguo del parque, pues se construyó antes de que Sukhothai se convirtiera en la capital del reino de Siam. De origen hindú, tiene tres torres y está decorado con varias figuras de divinidades. Es quizás el más bonito de todo el complejo.
Dejando al margen el valor histórico del parque que, sin duda alguna es enorme, es sumamente ameno desplazarse en bicicleta o en coche, como hicimos nosotros, de un templo a otro por los caminos perfectamente asfaltados que surcan todo el recinto. Las tres horas largas que permanecimos allí, pasaron en un suspiro.
 
                       Ciudad histórica de Sukhothai
Pero debíamos seguir el itinerario previsto y emprendimos viaje hacia Chiang Mai. Sobre la marcha nos detuvimos a comer en un bar al aire libre al lado de la carretera; comimos estupendamente por menos de 2 €uros por persona incluyendo la bebida.
Teníamos previsto visitar otro templo en ruta, pero era preciso desviarse 40 Km. y desistimos de la idea. Sí que hicimos una parada en la ciudad de Lampnag; aquí visitamos un templo birmano, bastante diferente a los tailandeses, especialmente en el interior.
Llegamos a Chiang Mai; localizamos nuestro hotel gracias a una amable señora que nos guió con su moto cuando ya nos faltaban pocos metros para llegar. Me costó que aceptara los 40 bahts que, a modo de agradecimiento, ofrecía a su hija de corta edad que portaba en la moto. El hotel –Rawisara Villa Resort- es un complejo precioso; alejado del centro de la ciudad y al lado de un templo, tres edificios de una sola planta ubicados alrededor del jardín y la piscina, albergan las amplísimas y confortables habitaciones. El personal del hotel, que nos recibió ofreciéndonos un cóctel de bienvenida, fue sumamente amable, acogedor y dispuesto en todo momento a prestar la ayuda que necesitáramos.
Nos sirvieron la cena en la habitación y después de preparar el plan para el día siguiente, tocaba descansar un poco.
DÍA XI. (21-07-2014) DOI SUTHEP – TIGER KINGDOM
Hoy nos dirigimos hacia el Wat Doi Suthep. En realidad es el nombre de un parque natural con este mismo nombre cerca de Chiang Mai, en cuya cima se encuentra el templo que queremos visitar. Atravesamos la ciudad con dirección al parque a cuya entrada hay unas cataratas, que por falta de agua no eran muy atractivas; por un sendero entre árboles, es posible llegar a la parte superior de la cascada. A la bajada, entre otros varios, hay un puestecito donde se venden “bichos” fritos, como saltamontes, grillos, gusanos, etc. Ésto es algo peculiar de Tailandia, mundialmente conocido. No podíamos decir que habiendo estado en Tailandia no hubiéramos probado los insectos fritos, así que compramos unos pocos mezclados. La verdad es que cuesta un poco llevarse a la boca este “manjar”, pero echándole valor cogí una oruguita pequeña y me comí la mitad; no le encontré sabor a nada, simplemente tenía en la boca algo crujiente; luego siguió un grillo y después un saltamontes. No están mal y si además los mojas en una salsita que te dan, se pueden comer...pero sólo para poder decir “he comigo un saltamontes....”. Luego se animaron los demás y aunque poniendo cara de asco, se decidieron a probarlos también.
Seguimos ascendiendo, siempre en coche, llegando a un mirador desde el que se divisa una bonita vista del amplísimo valle donde se ubica la ciudad.
 
                       Wat Doi Suthep
La serpenteante carretera discurre ascendiendo entre frondosa vegetación. Poco después del mirador encontramos el templo Doi Saphra Suthep. Este templo se encuentra a 16 Km. de Chiang Mai sobre una colina de 1676 m. de altura. Una de las leyendas cuenta que este templo se ubica aquí porque uno de los reyes de Siam, hace 800 años, colocó sobre un elefante blanco una reliquia budista y prometió construir el templo donde se parase el elefante, cosa que hizo justamente en lo alto de esta colina.
Una vez aparcado el coche, es preciso subir una escalinata de 306 escalones, cuyas barandillas son las colas de dos dragones. Quien no tenga ánimo de subir por la escalera, tiene la alternativa de un funicular.
La escalera termina en una terraza abierta que rodea la “estupa o chedi” principal dorado que destaca sobre el resto de las construcciones. A la entrada del complejo hay una estatua de un elefante blanco, quizás en sintonía con la leyenda, como dando la bienvenida al visitante. Además de esta estatua, se pueden contemplar varias imágenes de Buda o una réplica del Buda Esmeralda de Bangkok. Alrededor del templo hay una serie de pequeñas campanas y que han de tocarse porque dan suerte, además de pequeños pabellones imitando pequeños templos, monjes dando sus bendiciones y varios miradores desde donde, si el día está despejado, se puede ver todo Chiang Mai.
Este es uno de los templos de perigrinación más importantes de la religión budista y se nota porque, a pesar del turismo, la presencia de nativos es mayor.
En la base de la montaña hay gran cantidad de tenderetes de todo tipo: recuerdos, ropa, comida, etc. Vimos uno de “delicias locales” a base de saltamontes, gusanos y demás; su aspecto era mucho más “saludable” que las de la mañana y decidimos hacer otra cata; la verdad es que con la salsita acompañante estaban buenos; tanto es así, que invitamos a probarlos a una familia de ingleses que nos observaban y tampoco les disgustaron, en especial a los más jóvenes.
La lluvia nos acompañaba desde que iniciamos la bajada del templo. Después de comer, ascendimos un poco más hasta el Bhubing Palace, residencia real construida en la década de los 60 del siglo pasado. Lo más destacable del palacio son los jardines; desistimos de visitarlos porque una densa niebla no lo permitía. La temperatura ha bajado hasta los 20º C y llueve intermitentemente.

                                    Tigres en el “Tiger Kingdom”

Comenzamos el descenso con intención de ir al denominado Tiger Kingdom. A pesar del navegador, que nos guiaba, fue complicado localizarlo, pero llegamos cinco minutos antes del cierre. Este lugar, como su nombre en inglés indica, el es reino de los tigres. Es una especie de zoo donde sólo hay tigres pero, a diferencia del zoo tradicional, aquí se les puede acariciar, cogerles la cola y hasta tumbarse con ellos, siempre bajo la supervisión de uno de los cuidadores. Los tigres están separados por edades o tamaños: bebés, pequeños, medianos y grandes. Yo opté por verlos a poca distancia desde fuera; impresiona ver a estos enormes gatitos correr, bañarse o juguetear a tan corta distancia.
Regresamos a la ciudad para visitar, o mejor dicho, patear el mercado nocturno. Este bazar está situado fuera de la ciudad antigua y lo componen grandes carpas con cientos de puestos en su interior; la zona también está rodeada de puestos y chiringuitos de comida, lo que hace de toda el recinto el lugar ideal para comprar todo tipo de recuerdos. Quizás sea éste el mejor sitio para hacer las clásicas comprar que se suelen hacer en los viajes, pues se puede encontrar de todo lo que te puedas imaginar y a mucho mejor precio que en Bangkok. Cuando llegamos comenzó a llover de nuevo y en un santiamén todos los puestos que estaban al aire libre se cubrieron de plásticos... y a seguir vendiendo. En el interior hay zona con restaurantes mejor equipados donde se puede encontrar comida tailandesa, mediterránea, hindú, árabe.... En uno de ellos cenamos y después de dar otro “garbeo” entre los puestos, regresamos al hotel.


DÍA XII. (22-07-2014) CHIANG MAI
Es nuestro segundo día en Chiang Mai. Dedicamos la mañana a visitar algunos templos de la ciudad. Si bien todos ellos son del mismo tipo de elementos arquitectónicos, todos son diferentes y no es posible decir aquello de “visto uno, vistos todos”. El primero que visitamos fue el Wat Phra Sing; siento que este templo tiene algo especial; no sabría decir exactamente qué le hace diferente: si más acogedor, más sagrado... Un amable monje que paseaba por el recinto y que a buen seguro supera los 90 años, nos permite hacernos unas fotos a su lado y nos bendice; se le ve todo bondad; una pena no podernos entender con palabras.

                                    Wat Phra Sing

A pocos metros del templo, en la calle Ratchadamnoen está la pequeña cafetería Akha Ama Coffee (www.akhaama.com); vale la pena hacer una paradita y tomar un granizado de café mientras el aroma de todo tipo de buen café deleita la pituitaria.
Reservamos una excursión para visitar un campo de elefantes y otras actividades y continuamos visitando algunos templos más; se acercaba la hora de comer y fuimos en busca del cercano restaurante Ratchamnoen kitchen, aconsejado en los foros; lo encontramos cerrado, pero no fue difícil encontrar otro muy cerca donde también comimos bien y barato. Durante la comida cayó un fuerte aguacero.
Después de comer visitamos un par de templos más, que por cierto en todos es posible aparcar en el interior del recinto y regresamos al hotel pues debíamos recoger la colada que hicimos a primera hora de la mañana en una lavandería próxima. Una vez recogida, apetecía unos minutos de relax en la piscina del hotel, mientras caía la noche.
Después nos dirigimos al Anusarn Market, que resultó ser una parte del mercado nocturno, que se desmantela durante el día. Algunas compras más y cena en uno de los muchos restaurantes existentes. Después de otra vuelta por el mercado para “bajar la cena”, volvimos al hotel.


DIA XIII. (23-07-2014) CHIANG MAI – PARQUE NTRAL. DOI INTHANION
La parte norte de Tailandia es la que cuenta con mayor extensión de selva tropical. Gran parte de esta zona se consideran parques naturales y por tanto están especialmente protegidos. En cualquier caso, todos ellos cuentan con una amplia infraestructura de carreteras, caminos, rutas de “trekking”, miradores, etc. perfectamente cuidadas y señalizadas. Uno de estos parques naturales, situado a unos 85 Km. al SO de Chiang Mai, es el parque natural Doi Inthanion, también conocido como “El Techo de Tailandia”, pues aquí se encuentra el pico más alto del país con 2565 m. de altura; esta montaña forma parte de la cordillera del Himalaya. Debido a la altura, el parque tiene una humedad elevada y la temperatura muy baja; la temperartura al medio día oscila alrededor de los 12º C.
Unos 500 m. antes de la entrada al parque, sale el desvío a la izquierda que conduce a las cataratas Mae Klang Waterfalls. Junto a la entrada de la cascada hay una amplia zona de aparcamiento. El camino termina junto a un mirador a los pies de la catarata. Por un sendero que la bordea se puede acceder al inicio de la misma.
Un poco más adelante está la entrada al parque – entrada 200 THB (4,5 €) por persona y 30 THB (0.60 €) por el coche; en la oficina de atención al visitante facilitan un folleto con información acerca del parque y un sencillo mapa, pero que sirve para situarse perfectamente. Pocos metros después, a la izquierda, hay un templo cuyo nombre no recuerdo, pero que vale la pena dedicarle unos minutos.
 
                                    Wat Numtok Maeklang

La carretera serpentea entre una frondosidad impresionante. En el Km. 21 después de la entrada al parque, encontramos la Wachidatan Waterfall; se trata de una catarata con bastante caudal y con una nada despreciable caída de 80 m. Una escalera sube desde el aparcamiento hasta el mirador desde donde se ve toda la cascada. Las gotas de agua que se desprenden de la cascada, arrastradas por el viento, mojan a los visitantes.
Continuamos la ascensión y llegamos a las Sirathan Waterfalls. Se encuentra muy cerca de la carretera; de hecho el aparcamiento está pegado a la misma, a mano izquierda. Se han de bajar unos 100 metros por una escalera que desembocaba en un mirador. Una bajada suave y sencilla. El mirador se encuentra enfrente de la cascada, por lo que la perspectiva es inmejorable. La cascada no es muy alta, pero sí bastante ancha y con un ruido ensordecedor. Y por si eso no basta, se encuentra enmarcada entre dos paredes totalmente cubiertas por la vegetación.
Repusimos fuerzas en la zona donde se ubica la sede oficial del parque.
Después de comer, acompañados de la fina lluvia correspondiente, ascendimos hasta la cima donde se encuentran las Pagodas del Rey y de la Reina, que no son sino dos “chedis” construidos en lo alto de la montaña, llenos de mosaicos de mármol con incrustaciones doradas. Este lugar es una de las joyas del parque, pero que no pudimos contemplar porque una espesa niebla lo impedía. La temperatura esa muy baja, unos 15º C, pero con la llovizna y el viento, la sensación térmica era aún menor.
Son 41 Km. desde la entrada del parque que hay que deshacer al bajar. El paisaje es tan bonito, que la ruta no se hace pesada; la carretera está limitada por una vegetación salvaje y espesa que lo llena todo y las diferentes paradas en las cascadas, son el remate final.
Ya de regreso nos dirigimos a un poblado Mong (posiblemente Mong Khun Klang). Lo catalogan como poblado tribal, pero en realidad puede ser un poplado cualquiera; eso sí, no está enfocado al turismo; no hay tiendas y cada vecino va a lo suyo. Atravesando el poblado, a la izquierda, un camino lleva a la base de la cascada Siriphum; no es tan llamativa como las anteriores, pero el paraje es impresionante. Se puede pasear por un jardín botánico con unos helechos gigantes bajo unos árboles que también lo son.
Una vez en la ciudad, acabamos una vez más en el Mercado Nocturno. Como es un lugar que tiene todo lo necesario y además es fácil de acceder ¿para qué buscar otro ?. Ya lo dice el refrán: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.
                                    Catarata Wachidatan
DÍA XIV (24-07-2014) CHIANG MAI: ELEFANTES, “RAFTING”...
Hoy también toca naturaleza, pero algo diferente en cuanto a actividades se refiere. Hace dos días contratamos una excursión de todo el día que comprende varias actividades que prometen ser divertidas.
A las 9 de la mañana un minibús, por cierto un poco antiguo o muy trabajado, nos recoge al lado del templo Phra Sin y junto a otros siete pasajeros más, comenzamos la aventurera jornada.
Granja de orquídeas: La primera parada la hacemos pocos minutos después en una granja de orquídeas. Se trata de una plantación, sumamente cuidada, donde se pueden observar cientos de orquídeas de todos los colores. Curiosamente las transparentes macetas que las contienen están suspendidas en el aire, es decir, la planta no está plantada en tierra firme; la humedad ambiental es suficiente para su desarrollo; es un conjunto de un colorido sensacional.
Justo al lado hay un apartado donde revolotean cientos de mariposas que no me llaman la atención ni por su tamaño ni por su colorido; son similares a las que podemos encontrar en nuestras latitudes.
 
                                                             Mujer de cuello largo o mujer jirafa    
 
Poblado Mong: La siguiente parada fue en un poblado Mong. Es un pueblecito orientado al turismo; desde la zona de aparcamiento, un camino de tierra jalonado de puestos que ofrecen “souvenirs” al turista, lleva al pueblecito. Un poco más adelante, en cada tenderete hay una “mujer de cuello largo” o si se quiere “mujer jirafa”, con sus múltiples anillas alrededor del cuello; algunas también las llevan en los tobillos y en las muñecas. Con una sonrisa ofrecen su mercancía; no ponen inconveniente alguno en fotografiarse con ellas, al contrario, lo facilitan. Hay también niñas que no superan los 12 ó 14 años que ya llevan algunas anillas. Compramos algunas cosillas y nos fotografiamos con la que tenía más anillos en el cuello; ella supercontenta de que compremos en su puesto y nosotros agradecidos por conseguir un recuerdo con unos personajes tan autóctonos de Tailandia.
Campo de elefantes: Regresamos al minibus y continuamos hasta un campo de elefantes, donde tuvimos la oportunidad de dar un paseo a lomos de uno de ellos o mejor dicho, un paseo en silla a lomos de elefante durante unos 45 minutos por la orilla del río y vadeándolo al regreso. Me llaman la atención las enormes plantas de sus patas y los profundos agujeros que forman en el suelo húmedo al pisar todos en el mismo sitio.
El ir sentado a más de dos metros del suelo y el bamboleo del paquidermo al caminar, obliga a aferrarse bien a la silla para más seguridad.
En un buffet anexo hicimos la comida, incluida en el pack.

                                     Paseo a lomos de elefante
 
Balsa de bambú: Después de comer nos dejamos llevar por la corriente del río sobre una balsa de bambú. Un paseo relajante a más no poder: el río, la vegetación exhuberante a sus orillas y .... el silencio, roto tan solo por el canto de algún pájaro en la espesura del bosque.
Trekking: Tras 20 minutos de carretera a través de la selva, llegamos a una zona para hacer un corto “trekking”; y tan corto, pues tan solo duró 15 minutos a través de la selva, hasta llegar a unas sencillas cataratas donde pudimos tomar un baño y dejarnos caer deslizándonos por la roca por donde caía el agua de la cascada. Fue una actividad simplona, pero divertida; todos sacamos ese punto de niño que aún nos queda dentro.
Rafting: Terminaríamos nuestra excursión con otra divertida actividad como es hacer unos minutos de “rafting”. Equipados con el bañador, el salvavidas, el casco y un remo, comenzamos el descenso. Antes de subir a la zodiac, unas sencillas intrucciones en inglés de cómo navegar; a los monitores no les importaba demasiado si entendíamos o no lo que nos decían; bien sabían que no existe el más mínimo peligro. En efecto, se trata de una bajada sin riesgo, pero súmamente diverrtida, en especial cuando la embarcación pasa por los sencillos rápidos que atravesamos. Después de casi una hora, pisamos tierra firme, nos dimos una ducha y regresamos a la ciudad.
Ya en Chiang Mai, decido experimentar o sufrir un masaje tailandés; sólo media hora, no me atrevía a más; al ser poco tiempo, la masajista sólo podía “trabajar” espalda, cuello y cabeza. Sería un masaje, pero ... dolía lo suyo; la masajista presionaba con el codo, con la rodilla o se ponía de pie e incluso daba algún pasito sobre mí. Salí dolorido del local, pero después de unas horas y al día siguiente se notaba que los músculos habían vuelto un poco a “su sitio”.
En la cena que siguió, tomé unos spaguettis deliciosos en un restaurante cercano. No son más que las 10, pero mañana volamos para Krabi y hay que preparar el equipaje.


domingo, 19 de octubre de 2014

VIAJE POR TAILANDIA ( en coche)


Tras publicar mis opiniones sobre este viaje, me he decidido a publicar un resumen del mismo, por si puediera servir de ayuda a algún internauta.

Antes de comenzar a relatar el “cuaderno de bitácora” de este viaje, debo aclarar algunos aspectos.
* El viaje lo hicimos un grupo de 4 personas entre el 11 y 30 de Julio de 2014 desde Barcelona.
* Utilizamos un coche de alquiler desde Bangkok hasta Chiang Mai; luego en avión desde esta ciudad a la zona de playas, concretamente a Krabi y también en avión desde Krabi a Bangkok para el regreso.
* Por economizar costos, volamos en dos fases y por tanto con dos escalas. Barcelona – Roma con Iberia y luego Roma – Bangkok con Egypt Air con escala en El Cairo. Es preferible pagar un poco más y hacer una sola escala.

La mejor forma para recorrer y descubrir el país, es en coche. Las carreteras están en muy buen estado; la mayoría de las que unen las principales ciudades de interés (Ayuthaya, Kanchanaburi, Sukhothai, Chiang Mai, etc) son autovías. Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cosillas: falta señalización vertical; está señalizado y, por tanto permitido, cambiar de sentido cada pocos Km. pasando del carril más rápido de ida al más rápido en dirección contraria; es frecuente encontrar a un lugareño circulando en su moto por el arcén en sentido contrario. La verdad es que ésto llama la atención el primer día que se conduce pero como es algo normal allí, sencillamente se acepta. Es cuestión de aumentar un poco el nivel de prudencia.
Como se conduce por la izquierda, lo que tampoco supone ningún problema, aconsejo alquilar un coche con cambio automático; de esa forma te olvidas de cambiar las marchas a lo que sí costaría un poco acostumbrarse.
Otro consejo es no utilizar el coche en Bangkok. El tráfico es un caos y los atascos a las horas punta son monumentales. Es preferible utilizar el Metro, el Skay Train o el Tuk-tuk; el taxi tampoco se debe utilizar en las horas de mucho tráfico porque te puedes quedar atascado en cualquier calle.
Hay muchas empresas de alquiler de coche (Avis, Budget, Europcar, Hertz, etc). Nosotros, como he dicho, éramos un grupo de cuatro personas y preferimos no dejar a la vista el equipaje en los desplazamientos para no “dar malas ideas a nadie” y alquilamos un TOYOTA FORTUNER con capacidad para 6 pasajeros. La reserva la hicimos por Internet desde España, a través de la agencia RENTALCARS (www.rentalcars.com), sin el más mínimo problema; incluso cualquier duda es posible consultarla por teléfono antes de empezar el viaje. Recogimos el coche en el aeropuerto de Suvarnabhumi de Bangkok y lo entregamos en el aeropuerto de Chiang Mai. Rentalcars es como un intermediario y fue HERTZ quien nos facilitó el vehículo. Es muy fácil localizar las oficinas de Hertz en ambos aeropuertos y el personal es sumamente atento. Por lo que se refiere a los precios, éste fue el sistema más ventajoso que encontré: por 10 días de alquiler, incluído el GPS, pagamos 445,75 €. + 75 € de un seguro a todo riesgo que contratamos “in situ”; total 520,94 €.
Imprescindible disponer de navegador que se puede complementar con un mapa de carreteras.
Podría extenderme mucho más comentando más temas de ayuda, por ejemplo cómo se utiliza el Metro o el Sky Train, cómo se va del aeropuerto a la ciudad, cómo se va del aeropuerto internacional al doméstico de Bangkok, etc. pero sobre estos temas hay cientos de páginas en internet que informan claramente. En cualquier caso, si algún lector requiere alguna aclaración, un sencillo E-mail y responderé lo mejor que pueda.
Todo el viaje lo organicé yo mismo desde casa a través de Internet: vuelos, hoteles, coche, itinerario ... El importe final, incluidas comidas, visitas y demás nos resultó bastante bien de precio: 1.637 Euros.


DÍA I. (11-07-2014) y DÍA II. (12-07-2014)

Hemos comenzado nuestro viaje de buena mañana. Nos espera un día de aviones, aeropuertos, y esperas que se me antojan agotadoras.
A las 7:30 llegamos al aeropuerto de Barcelona del que a las 8:45 despegaría puntualmente el avión que nos llevaría a Roma. Primera escala de 4 horas. Reponemos fuerzas y segundo avión, éste de la compañía Egypt Air que sale con una hora de retraso y que en tres horas de vuelo nos acerca a El Cairo. ¡Qué frío en este aeropuerto!; parecía increíble que en el exterior el termómetro marcara 37º C. Nueva escala, para ser más exactos “escalón” y a las 22:35 un tercer avión nos conduciría a nuestra meta: Bangkok.
En las escalas pasamos largo rato luchando contra la técnica moderna: no conseguimos que funcionara el Wi-Fi en nuestros móviles, a pesar de la fuerte señal del aeropuerto. Lo dejamos por imposible, con la esperanza de poder conectarnos en el hotel de Bangkok.
Hemos llegado a Bangkok después de pasar la noche a bordo (9 horas desde El Cairo). El tiempo nos ha ganado y hemos perdido 5 horas con respecto al horario español.

Panorámica de Bangkok.
Sin problema alguno llegamos al hotel -Hotel Mandarin- y después de descansar un rato, hacemos la primera toma de contacto con la ciudad. Al intentar localizar la estación del Metro más próxima, nos topamos con el primer templo budista que, aunque sencillo, nos da una idea de los que veremos en los próximos días.
El día no da  para más. Estamos  cansados  del  viaje  y  decidimos cenar algo en el hotel y retirarnos a descansar.


DÍA III. (13-07-2014) MERCADO CHATUCHAK – MERCADO FLOTANTE – KLONG – WAT ARUN

El mercado de Chatuchak es nuestra primera cita con la ciudad, al que accedimos en Metro. Se trata de un enorme mercado, que sólo abre los fines de semana y donde se puede encontrar de todo; es algo similar a un zoco marroquí o turco. Llegamos temprano, sobre las 9:30 y era fácil deambular por los pasillos entre los miles de puestos de los vendedores pero un par de horas más tarde, un gentío enorme llenaba estos pasillos, lo que unido al sofocante calor, hacía incómoda la estancia; o sea, que tras hacer algunas compras, decidimos abandonar el lugar y acercarnos al barrio Chino (Chinatown) también en Metro.
Ya en las proximidades, se nos acercó un amable tailandés que nos observó consultar el plano y nos aconsejó visitar el “mercado flotante” que, según él, sólo funciona los domingos en un “Klong” (canal) del barrio de Thon Buri, canal que teníamos previsto recorrer mañana. Le hicimos caso y en un “tuc-tuc” que “casualmente” estaba parado al lado, nos acercamos a un embarcadero donde negociamos el precio de un “long tail”, típico barco tailandés, con el que durante casi dos horas recorrimos parte del río Chao Praya y el “klong” donse se realiza el mercado.
Mercado flotante.
Apenas dejamos el río y nos adentramos en el canal, el aspecto de la ciudad cambia por completo. Casas de madera destartaladas construidas a modo de palafitos a ambas orillas del canal, muestran la vida del otro Bangkok, que nada tiene que ver con el Bangkok
del comercio, de las oficinas, 
de los rascacielos. Se observa poco menos que miseria en muchas zonas. Las aguas sucias de canal y sus orillas, dan una imagen de pobreza y de abandono de los gobernantes de la ciudad para con sus habitantes.
Damos un paseo por la zona del mercado donde comimos algunas cosillas de los puestos callejeros y regresamos a la “civilización”.
Pedimos al barquero que nos dejase en un embarcadero existente junto al Wat Arun, uno de los que conformaban nuestra agenda de visitas.

Wat Arún 
En efecto, este templo, conocido también como Templo del Amanecer o Templo de la Aurora, es uno de los más importantes de Bangkok. Una verdadera maravilla. Quizas llama más la atención, si cabe, por ser templos que nada tienen que ver con la cultura y arquitectura occidentales.
Este complejo lo integran una gran torre central de 79 m. de altura y 234 m. de circunferencia de la base, extraordinariamente decorada a base de conchas marinas y de trozos de porcelana que habían servido como lastre para los barcos que viajaban hasta China. Unos escalones bastante pronunciados, que incluso producen algo de vértigo, llevan a las dos terrazas de la torre; la segunda permite ver los 360º de la gran ciudad. Alrededor de la torre principal, hay otras cuatro más pequeñas, denominadas Prangs.
Como la noche empezó a caer, prolongamos nuestra estancia en el lugar para contemplar el templo iluminado, cuya belleza no desmerece lo más mínimo de la diurna.
Justo después de cruzar el río al regresar, comenzó a llover; cosas del clima tropical. Bajo la lluvia pusimos rumbo hacia el Chinatown en busca de uno de los restaurantes recomendados en los foros para cenar. Como la caminata se hacía pesada, un “tuk-tuk” nos acercó al conocido T&K SEA FOOD, en pleno barrio Chino, donde cenamos a base de pescado. Tras la cena, en otro popular “tuk-tuk” y aún bajo la lluvia, nos dirigimos al hotel para poner fin a la jornada.

DÍA IV. (14-07-2014) BANGKOK: TEMPLOS - CHINATOWN

En Bangkok hay taxis de todo tipo; algunos llevan taxímetro y cobran lo que marca el aparato; en otros, el taxista dice que no funciona y cobra lo que le parece. Por eso, siempre es conveniente acordar el precio de la carrera antes de subir al taxi o al “tuk-tuk”; siempre se ha de regatear aunque lo que pidan pueda parecernos barato.
Así pues, una vez ajustado el precio, nos dirigimos en taxi hacia otra de las maravillas de Bangkok: el Gran Palacio Real. Está emplazado en pleno corazón de la ciudad, junto al rio Chao Phraya, ocupando una superficie de 218.400 metros cuadros; los muros que lo rodean tienen forma de un rectángulo y suman un total de 1.9 kilómetros de longitud.
Sorprende del Gran Palacio que no es un único edificio, sino que son varios los que conforman el complejo: templos, capillas, palacios, puertas y muros, que fueron añadiéndose sucesivamente durante el paso del tiempo.

Palacio Real
En el interior del Gran Palacio se puede contemplar la mágica arquitectura tailandesa con sus tejados puntiagudos, tallas y esculturas de valor incalculable, una réplica de los Templos de Angkor, etc.
Uno de los edificios corresponde al singular Wat Phra Kaew o Templo del Buda Esmeralda, sin duda el templo más importante de Tailandia. En su interior, sobre un enorme altar de oro, se halla el Buda Esmeralda, una estatua de 45 cm. de altura, tallada en jade en el siglo XV. La vestimenta que cubre la imagen se cambia tres veces al año en una ceremonia presidida por el rey del país. Los cambios coinciden con los de estación de invierno, verano y época de lluvias.
Es impresionante tanto colorido, dragones policromados, Budas dorados... La vista se recrea contemplando esta amalgama de edificios, tejados puntiagudos, dragones, colores …
Hemos de seguir la ruta y nos acercamos al Wat Pho que está muy próximo al Gran Palacio Real. No es tan extenso como el anterior, pero es realmente bonito. Ocupa la friolera de 80.000 metros cuadrados; se le considera el primer monasterio real de la ciudad. Por el recinto se distribuyen 91 “estupas o chedis”, bajo 70 de las cuales están las cenizas de la familia real y las de Buda en otras 21.
También es destacable el denominado claustro Phra Rabieng, donde se encuentran algunas de las más de 1.000 estatuas de Buda existentes en el complejo.
Pero sin lugar a dudas, este templo es conocido por albergar en su interior el gran Buda Reclinado; una estatua de 46 m. de largo y 15 m. de altura. Es sorprendente ver cómo la estatua encaja perfectamente en el templo, dejando tan solo un pasillo a su alrededor para poder rodearlo caminando. En los pies tiene incrustaciones de nácar que representan las 108 vidas anteriores de Buda. Fue aquí donde nació el masaje tailandés; de hecho, el complejo alberga una reputada escuela de medicina tradicional y masaje. Llaman también la atención los 108 cuencos que hay en uno de los laterales del templo. Por 20 Baths (medio euro) te dan unas monedas sin valor real para echarlas en dichos cuencos. Es preciso repartirlas bien, pues sólo recibirás la bendición si echas monedas en todos los cuencos.

Buda reclinado.
Contemplando tanta maravilla, las 2 de la tarde llegaron en un santiamén. Decidimos ir al Chinatown en busca de algún restaurante en la calle Yaowarat donde, según los foros de viajes, se sirve un buen “Pato Pekín”. Elegimos el restaurante Cantón House. Nuestro menú para 4 personas consistió en:
como entrantes: 1 palo de cangrejo con col china; 2 rollos de primavera; 1 bollo de cerdo barbacoa al vapor; 1 albóndigas de camarón
Plato principal: Pato Pekín asado.
2 cervezas, 1 sprite; todo ello por 1.040 THB o o que es lo mismo 23,5 €uros aproximadamente.
Recorrimos después la calle Yaowarat, la arteria principal del barrio chino. A ambos lados discurren infinidad de callejuelas estrechas, malolientes, pero con cierto encanto, donde se puede encontrar de absolutamente de todo. Al caer la noche, que para nosotros es temprano pues el sol se pone poco después de las 6 de la tarde, los neones multicolores dan otro aspecto al barrio y sin quererlo te transportan a la verdadera China. A esta hora aparecen como de la nada por todas estas callejuelas cientos de puestos callejeros de comida de todo tipo y el aire huele a carne asada, a barbacoa, a pescado, a especias, a frutas, incluso a cloaca. La gente camina en todas direcciones; se para; compra comida que se comen en plena calle mientras pasean; los tenderos ofrecen sus productos sin agobiar al posible cliente; el tráfico por la calle principal ….. Es como “un caos organizado”. Vale la pena pasar unas horas en este característico barrio de Bangkok.
Estamos cansados y decidimos volver al hotel con intención de darnos un baño en la piscina, pero nos quedamos con las ganas porque la cerraban a las 20 horas. Después de descansar un rato y tomar algo ligerito en el mismo hotel, pusimos fin a la jornada

DIA V. (15-07-2014) BANGKOK: TEMPLOS Y TORRE BAIYOQUE

Comenzamos nuestra andadura del día visitando el Wat Saket y el Monte Dorado. Se trata de una pequeña colina, hoy protegida de la erosión por muros de hormigón, conocida como Monte Dorado. Una escalera de 318 escalones, salpicada de estatuas, pagodas, vegetación, flores y alguna pequeña cascada, lleva hasta la cima donde se encuentra un gran “chedi” en forma de campana, que supuestamente alberga los dientes de Buda. Desde la terraza superior, hay una bonita panorámica de la ciudad.

Wat Saket
Seguimos después hacia el Wat Suthat y el Columpio gigante. Este templo fue construido en el siglo XIX para albergar la enorme estatua de Buda Phra Sri Sakyamuni; una estatua de 8 m. que preside la sala principal, traída en barco desde Sukhothai, antigua capital del reinado, bajo la que se supone se encuentran las cenizas del rey Rama VIII. La pared exterior del claustro que alberga al Buda está decorada con más de 150 estatuas más pequeñas de Buda. Frente al templo se encuentra el Columpio Gigante. En realidad sólo queda la estructura de madera de teca que se reconstruyó en 2005. La historia de columpio se remonta al finales del siglo XVIII. Parece ser que este columpio se utilizaba para agradecer a Shiva los resultados de la cosecha y pedir la bendición para el añó siguiente. Para hacerlo, varios sacerdotes subían al columpio y debían coger una bolsa con monedas de oro durante la oscilación.
Pedimos a un conductor de “tuk-tuk” que nos acercara al Wat Traimit, en el Chinatown. Nos llevaba gratis si hacíamos una parada en una oficina de información al turista. Como sólo era para ofrecernos hoteles y excursiones, no nos interesó. Nos llevó luego a otra tienda donde fabricaban trajes en dos o tres días. Tampoco estábamos interesados pero “aguantamos” viendo las ofertas de la tienda unos 10 minutos para que el buen conductor obtuviese la gasolina gratis.
Continuamos después hasta el Wat Traimit, ubicado en pleno Chinatown. Este sencillo templo es conocido por albergar en su interior el Buda de Oro, una estatua de 5,5 toneladas de oro macizo; en la actualidad este Buda es uno de los iconos religiosos más importantes de Tailandia, junto con el Buda Esmeralda. Esta estatua procede de Ayuthaya, donde en el siglo XVII fue recubierta de estuco para protegerla de los birmanos que asediaban la ciudad; posteriormente fue trasladada a un templo menor de Bangkok, que fue derribado poco tiempo después. En 1955 se la quiso trasladar a otro templo, pero debido a un incidente con la grúa que lo portaba, el estuco se rompió quedando a la vista la joya que éste protegía.
Ya en la calle, el calor es agobiante. Nos dirigimos hacia nuestro “tuk-tuk” ... y había desaparecido; el conductor había recibido el premio de la gasolina en la tienda de trajes, que era lo que pretendía y nos dejó tirados. Como por la tarde deberíamos ir a buscar nuestro coche de alquiler, regresamos al hotel para disfrutar un rato de la piscina y comer en la terraza de la misma piscina. Venían bien unas horas de relax.
En un taxi nos dirigimos al aeropuerto a recoger nuestro coche. Comenzaba la hora punta, por lo que los clásicos atascos de la ciudad estuvieron presentes a lo largo de casi todo el recorrido, aumentados, si cabe, por la lluvia que hizo su aparición. Nos llevó más de una hora recorrer los 30 Km. que separan el aeropuerto de la ciudad. En la oficina que “Hertz” tiene en el aeropuerto no había clientes esperando ser atendidos, pero sí cuatro personas que apenas cabían en el espacio del mostrador, para atender al público. La gestión fue rápida y sin problemas. El contratiempo surgió cuando una de las empleadas quiso mostrarnos el funcionamiento del navegador GPS; no se aclaraba ni leyendo las instrucciones. A los compañeros les pasaba lo mismo. Probando y probando se pasaron una hora; al final desistieron y nos ofrecieron otro vehículo igual que acababa de ser entregado y que llevaba incorporado el navegador. Por fin pudimos volver al hotel. El primer viaje en una gran ciudad como Bangkok, circulando por la izquierda y de noche, no fue difícil. Conseguimos llegar a destino sin dificultades.

Panorámica nocturna desde el piso 82 de la Torre Baiyoke
No podíamos abandonar Bangkok sin contemplar la ciudad desde las alturas. En taxi nos dirigimos a la torre Baiyoke, el edificio más alto de Tailandia. Se trata de un edificio de 85 plantas con 338 m. de altura; en la planta 84 dispone de una terraza giratoria que permite ver la ciudad desde los 360º. Es aconsejable ir cuando cae la tarde para observar la ciudad con luz natural y de noche; nosotros sólo pudimos verlo de noche. Vale la pena pagar los 10 € que cuesta subir a la torre; la entrada incluye una consumición en el bar musical de la planta 82.
Existen diferentes ofertas de restauración en la torre, algunas de ellas bastante caras. La mayor parte cierran a las 22 horas. Encontramos abierto el Sky Coffee Shop, salón del Baiyoke Sky Hotel en la planta 18, donde por 1377 THB (30,80 €) cenamos muy bien cuatro personas.
Las horas pasaron rápido y regresamos al hotel a descansar. Mañana o mejor dicho, a las pocas horas, daría comienzo nuestro periplo por el país.

DÍA VI. (16-07-2014) BANGKOK – AYUTTHAYA

Abandonamos Bangkok, no sin tener que soportar uno de los infinitos atascos de tráfico que sufre diariamente la ciudad. Nos tenemos que “pelear” con el GPS, pues es imposible introducir los datos exactos de la calle de nuestro hotel en Ayutthaya. Las direcciones postales son bastantes complicadas en este país. No obstante el GPS nos conduce sin problemas a la ciudad de destino distante 81 Km. La carretera es buena, tipo autovía aunque nos sorprenden algunos “detalles”: apenas existe señalización vertical; no está vallada por los lados; pero lo que más sorprende es la posibilidad de cambiar de sentido cada pocos kilómetros; desde el que en teoría es el carril más rápido de la marcha se pasa al carril más rápido en sentido contrario o directamente se atraviesa la totalidad de la vía contraria. Sorprende también la cantidad de motoristas que circulan por el arcén en dirección contraria. No queda otra que aceptarlo y adaptarse. Es cuestión de aumentar un poco más el nivel de prudencia.
Conseguimos llegar fácilmente a Ayutthaya, pero fue una odisea localizar el hotel. Las gentes de estas tierras son acogedoras y siempre dispuestos a ayudar al forastero y gracias a ello conseguimos tras una hora larga de búsqueda, llegar a destino. El hotel -Q Zone Boutique- lo constituían diversos bungalows tipo complejo turístico con amplias y cómodas habitaciones, a pocos metros de la ciudad histórica.
Habíamos desayunado bien antes de partir y podíamos retrasar la hora de la comida. Después de instalarnos en nuestro hotel pedimos al conductor de un “tuc-tuc” que nos llevase a un restaurante del que teníamos buenas referencias, pero nos acercó a otro próximo del que a buen seguro recibía comisión; ante nuestra insistencia, accedió a llevarnos al restaurante “Malakor” que buscábamos. Comimos de maravilla y por poco más de 4 €uros por persona. Estábamos cómodos y relajados en el lugar, pero como aquí anochece pronto (a las 19,30 es ya noche cerrada) decidimos dar un primer vistazo a la ciudad antigua que teníamos justo en frente..
Comenzaron a formarse negros nubarrones y pusimos rumbo al hotel antes de que comenzase la lluvia, pero no hubo suerte; a mitad del camino nos pilló el aguacero.
Para finalizar el día quisimos ver los antiguos templos iluminados haciendo un pequeño recorrido con nuestro coche. La mayoría carecía de iluminación y regresamos al hotel. El silencio del lugar, roto por el croar de algunas ranas o el chirriante sonido de los grillos, invitaba a relajarse y disfrutar del frescor de la noche.

Ciudad histórica deAyuthaya
Un poco de historia: Ayutthaya fue fundada en 1350 siendo la capital del reino, con frecuencia mencionado como Reino de Ayutthaya o Siam y cuyas fronteras casi coincidían con las tailandesas actuales. En 1767 la ciudad fue destruida por los birmanos. La familia real y varias decenas de miles de habitantes fueron raptados. Las ruinas de la vieja ciudad forman hoy el parque histórico de Ayutthaya, que fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.


viernes, 5 de septiembre de 2014

VIAJE A TAILANDIA: OPINIONES


Tenía ilusión por visitar Tailandia. Continente diferente, cultura diferente, religión diferente, costumbres diferentes...
Lo cierto es que el viaje no ha colmado todas mis espectativas, sin que ello signifique que no me haya complacido. Y no ha colmado todas mis espectativas, pues no he sabido o no he podido contactar con las gentes sencillas del lugar para conocer mejor su ideosincrasia, en parte por mi culpa y en parte por falta de tiempo material.


Tailandia es un país de contrastes: enormes urbes como Bangkok, su capital, y caseríos con una o dos casas de madera medio perdidos en la selva; altos y modernos edificios que contrastan con chabolas de madera destartaladas; acomodados ejecutivos y gentes humildes que salen adelante como pueden.
En la capital, Bangkok, es donde se pueden apreciar más esos contrastes. Basta dar un paseo por la ciudad moderna con sus altísimos rascacielos, modernos edificios, calles anchas y bien urbanizadas y a continuación recorrer en un “long tail” -típico barco tailandés- cualquiera de los canales o “klongs” que surcan la ciudad, para observar las humildes viviendas de madera, por no llamarlas chabolas que, se a modo de palafitos se alinean a las orillas de los canales; la suciedad que se acumula en las orillas de estos canales y el agua sucia que circula por ellos, me  inclina a calificar estos lugares de insalubres.
Como decía, en Bangkok se dan cita la riqueza más opulenta y la pobreza más mísera. La gente más humilde se gana la vida de múltiples maneras; la que más llama la atención al visitante, es quizás la venta de comida en puestos callejeros; venta no solo dirigida al turista, pues son muchísimos los lugareños que compran aquí su comida y en bolsas de plástico se la llevan en su moto. Se dice que en las casas de Bangkok se cocina poco.
Llama también la atención el sistema de transporte que compite con el universal taxi: el “tuk-tuk”. Los hay a millares; modernos unos y antiguos otros, pero todos con el mismo encanto. Moverse por la ciudad a bordo de un “tuk-tuk”, recibiendo el aire en el rostro, da una cierta sensación de libertad dentro de la agobiante ciudad; además, es un buen medio para no sufrir los impresionantes atascos de tráfico.
La gente sencilla es acogedora; siempre dispuesta a echarte una mano, por ejemplo para orientarte si te ven consultando un mapa. Pero también los hay dispuestos a convencer o engañar al turista; por eso se utiliza la técnica del regateo o fijar antes el precio de un desplazamiento en “tuk-tuk” o en taxi.

Los templos budistas son la atracción más importante de Bangkok. Hay cientos repartidos por toda la ciudad. Los más llamativos, como el Wat Arun, Palacio Real, Wat Phraeo o Wat Pho, son unas impresionantes joyas arquitectónicas que, al margen de su especial arquitectura, deslumbran con su colorido y el dorado que lo cubre casi por completo. Y en el interior, presidiendo el complejo, el omnipresente Buda, ya sea sentado, reclinado, de oro, de esmeraldas … y siempre adorado por los creyentes que a cualquier hora del día acuden a orar y a hacer sus ritos y sus ofrendas.
En Bangkok son de destacar los enormes atascos del tráfico rodado. A pesar de las autopistas que cruzan la ciudad en todas direcciones, no solo a nivel de suelo, sino también elevadas, los atascos que se forman a las horas punta son monumentales; aún así, ni un solo conductor hace sonar el claxon de su coche a modo de protesta.

Abandonamos la gran urbe de Bangkok para dirigirnos hacia el norte por carretera. Muy buenas carreteras; casi todas autovías, aunque con notables diferencias con respecto a las españolas: no están valladas, apenas existe la señalización vertical y lo más curioso, la posibilidad de hacer un cambio de sentido desde el que se supone que es el carril más rápido para incorporarse también al carril contrario más rápido, sin olvidar que es frecuente encontrar un motorista circulando por el arcén en dirección contraria. Como parece ser la norma, se acepta y te adaptas; como dice el refrán “donde fueres, haz lo que vieres”. Es cuestión de aumentar el nivel de prudencia.
También nos llama la atención que todas las casas que se ven a los lados de la carretera, tienen un pequeño altar dedicado a Buda, con ofrendas como botellitas de agua, frutas, figuritas, etc.

La historia de Tailandia se remonta a muchos siglos atrás en el tiempo. Ciudades que otrora fueron la capital, conservan hoy ruinas de lo que en su día fueron templos, como es el caso de Ayuthaya y Subkothai. Esta última reúne en un amplio recinto ajardinado y cuidado con esmero, una serie de templos realmente interesantes de visitar. Este recinto está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tailandia tuvo su protagonismo en la 2ª Guerra Mundial. En las afueras de la ciudad de Kanchanaburi, se alza el famoso “Puente sobre el río Kwai”. Aunque no es el original, pues el actual fue reconstruido por los ingleses y vendido al gobierno tailandés después de la guerra y que le dio el aspecto actual, cruzar sus 200 ó 300 m. produce una extraña sensación que traslada de alguna forma a los horrores de aquella guerra. Después del puente, continúa el ferrocarril hacia la vecina Birmania, llamado de la muerte por la gran cantidad de prisioneros que murieron en su construcción.

Siguiendo la ruta más hacia el norte, nos encontramos con la zona de selva tropical. La capital de esta parte del país, es Chiang Mai, la segunda ciudad en importancia de Tailandia. Esta zona ofrece al turista un sin fin de atracciones: zonas selváticas consideradas parques naturales donde se puede hacer “trecking” de múltiples dificultades, contemplar la flora, adentrarse en la selva para ver algunas cataratas, etc., etc..

El animal que se identifica con Tailandia es el elefante y no podían faltar ofertas al turista teniendo a este animal como protagonista como por ejemplo visitar las granjas de conservación donde se puede ayudar a los cuidadores a alimentarlos, bañarlos en el río, etc. La actividad reina es pasear a lomos de elefante o mejor dicho, en silla a lomos de elefante, tanto por tierra firme como a través del río. Estas actividades se complementan con un relajante paseo sobre balsas de bambú o un divertido descenso de “rafting” por el río.

Tailandia también ofrece al visitante interesantes áreas de descanso y playa. Al sur del país destaca la turística isla de Phuket y muchas otras como las Phi Phi, castigadas por el tsunami de hace algunos años.
Nosotros, no obstante, optamos por Krabi, con menor aglomeración turística. Decidimos alojarnos en la zona de la playa de Ao Nang; lo cierto es que nuestro relajante hotel-resort estaba situado a 200 m. de la playa adyacente a la anterior y que, como playa, no tiene ningún valor: poca arena, suciedad y aguas lodosas. Ao Nang está bastante mejor, pero no le vi el atractivo con que se publicita; el largo paseo marítimo, que en realidad es una carretera, es un sin fin de puestos de comida, restaurantes, cabinas de masaje, tiendas de “souvenirs”, ...; sencillas motos con un sidecar a un lado, a modo de “tuk-tuk” y taxis compartidos, circulan por la carretera ofreciendo sus servicios a los turistas con un corto toque de claxon.
La cercana playa de Raylai, a la que sólo se puede acceder en barca, sí tiene el encanto de las playas tropicales: blanca arena, aguas transparentes, vegetación al lado de la arena...

Desde esta zona, se organizan excursiones para todos los gustos para visitar otras islas. Nosotros elegimos una excursión que nos llevaría a 4 de ellas en una lancha rápida. La primera parada fue la isla Kho Phi Phi Leh para visitar la famosa playa donde se rodó la película del mismo nombre. El paraje es sensacional pero la visita en sí fue horrible por la aglomeración de visitantes que hacía casi imposible desplazarse sobre la arena y las decenas de barcos que a pocos metros de la arena llegaban y partían sin cesar. Para disfrutar de esta playa y de este paraje es preciso llegar antes de las 9 de la mañana que es cuando comienzan a llegar los barcos con los turistas o acercarse a otras islas menos “famosas”.
Forma parte de la excursión la realización de “snorkel”; vale la pena contemplar la visión de los peces multicolores y del fondo marino, sin olvidar lo relajante de la actividad.
Sin duda, la mejor forma de apreciar la belleza de estas islas y disfrutar de sus playas, es huir de los “tours” masivos y cronometrados y contratar los servicios de un barquero a lo largo de todo el día sin imposición de horarios.

Nuestro periplo finalizó aquí, después de pasar unos cuantos días tranquilos en nuestro resort: piscina, sol, masaje tailandés...

El viaje de regreso resultó muy pesado, pues por economizar unos euros, tuvimos que sufrir dos escalas lo que supuso 30 horas desde que subimos al primer avión hasta que aterrizamos en Barcelona.


En cualquier caso, Tailandia es un destino turístico único. Vale la pena y lo aconsejo, pasar unas semanas conociendo una cultura, una arquitectura, unos paisajes... diferentes. 

sábado, 16 de agosto de 2014

YA ESTÁN AQUÍ


 
La vida es un constante “ir y venir”. Si hace unos días lamentaba la partida para siempre de mi suegra, ahora celebro la venida a este mundo hace poco más de 48 horas de mis nietas Candela y María (en este orden nacieron).
 
Se han hecho esperar, pero al final estas “dos monitas” me han convertido en abuelo.

Me parece increíble haber alcanzado la categoría de abuelo, al igual que me lo pareció en su día alcanzar la de padre. Es una sensación difícil de describir. Es como un cóctel de emoción, alegría, tristeza (porque no están todas las personas que hubieran querido estar), amor, protección, preocupación por su futuro... Quienes han tenido la suerte de haber vivido esta etapa de la vida, seguro que me entenderán.

- Me quedo embobado mirándoos en vuestras cunitas: pequeñitas, indefensas, moviendo vuestros bracitos... y mientras os contemplo ya os estoy calificando:

- Candela: tienes los ojos muy abiertos; no paras de moverte; seguro que serás inquieta, movidita; “un rabo de lagartija”, como se dice popularmente. Ya antes de nacer has hecho a tu mamá la primera trastada, pillina.

- María: tú duermes; estás tranquilita; no te quejas ni protestas; y así te veo cuando crezcas: obediente, tranquila, más seriecita.
 
Candela emite un estornudo casi imperceptible y regreso a la realidad del momento. Y allí están las dos en sus cunitas; las hijas de mi hijo; mis nietas; Candela y María.
 
¡ BIENVENIDAS A ESTE MUNDO ! ¡ BIENVENIDAS A LA VIDA !


lunes, 4 de agosto de 2014

ADIOS, MARIA


Hace ya muchos meses que tengo abandonado este blog. Casi olvidado. Pero hoy me decido a escribir. Siento la necesidad de hacerlo.
 

 
Ayer abandonó este “valle de lágrimas” una gran señora; todo un ejemplo de esposa y sobre todo de madre. Mi suegra, María, nos dejó para siempre.
 
Todo lo que yo pueda decir aquí para intentar calificar a María, se quedaría corto. Se me hace difícil, casi imposible, expresar con palabras cómo era María en vida. Derrochaba cariño, cariño sincero, para con todos los suyos. Es imposible no querer a una persona como María.
 
Su cariño, su dulzura, su fortaleza, su sencillez ... me cautivaron. Sentía que me daba lo que, por la distancia que nos separaba, mi madre no podía darme. Pronto la consideré, la considero y siempre será “mi segunda madre”.
 
Cientos de recuerdos me vienen a la memoria: aquellos meses de verano llenos de anécdotas graciosas que compartimos a lo largo de varios años; aquellos encuentros en Ávila haciendo el “gamberrete” con mi madre; el delicado cuidado que has propiciado a mis hijos, tus nietos de alma, desde su primer día de vida..... Tantas y tantas cosas que, a pesar de la distancia en el tiempo, al recordarlas me emocionan y que jamás podré agradecerte lo suficiente.
Hace poco más de 24 horas que te fuiste para siempre y ya te echamos en falta. Decidiste marchar pensando, como siempre, en los demás; sabías perfectamente que tu final se aproximaba y que no valía la pena causar más dolor a los que te rodeabann y tiraste la toalla con la valentía y con el cariño que siempre te ha caracterizado.
 
Te has retirado a descansar para siempre. Estoy convencido que tu Dios te tenía reservado un lugar preferente en su paraíso y que estás ocupando ya. Sé que estás feliz porque después de tantos años te has vuelto a reencontrar con tu hijo. También sé que tu felicidad no es completa porque sabes que quienes quedamos aquí nos sentimos tristes y huérfanos por tu ausencia. No te preocupes por nosotros; saldremos adelante porque la vida en la Tierra debe continuar. Goza de la felicidad del paraíso con tu hijo. No tardaremos mucho en reencontrarnos.
 
Sólo te pido que, desde tu paraíso, nos protejas como siempre has hecho y que compartas nuestra alegría cuando pronto vengan al mundo las “monitas” de tu nieto.
 
Gracias por todo, Maria. Gracias por tu cariño, por tu generosidad, por tu entrega, por tu sinceridad...
Gracias por ser una gran señora.
Gracias por haber sido mi suegra y ... “mi segunda madre”.

jueves, 22 de noviembre de 2012

VOTAR O NO VOTAR ....


El próximo día 25 se celebran elecciones para elegir el President de la Generalitat de Cataluña y su Parlament.
Yo no soy catalán, pero ya hace más de cuatro décadas que llegué a estas tierras y me siento totalmente integrado en la sociedad catalana. Entiendo perfectamente el catalán y lo hablo y escribo, me atrevería a decir que más correctamente que muchos nativos catalanes. 

Me opongo frontalmente a la independencia o separación de cualquiera de las comunidades autónomas que integran el estado español.

Dicho ésto, si el día 25 decido acercarme a las urnas, no sé a quien otorgar mi voto:
CiU : descartado. Estoy absolutamente en contra del independentismo, como ya  dije.
ERC : descartado. Por las misma  razón anterior.
PSC-PSOE: desde hace meses no sé dónde está. Aboga por el federalismo y no tengo nada claro en qué consiste exactamente su propuesta.
PP : descartado. No comulgo con sus ideas y mucho menos con los injustos y arbitrarios recortes, subidas de impuestos y demás movidas.
ICV-EUiA : dicen que no descartan nada, ni la autodeterminación. No me convencen las indecisiones.
Ya sólo quedan las formaciones minoritarias, sin demasiado peso específico an la política catalana.

Y si a todo lo anteriormente citado, añado que desde hace meses no confío en los políticos por aquello de la corrupción, de la malversación de fondos, del tráfico de influencias, etc., etc., etc. y porque están machacando sin piedad a la clase trabajadora, lo tengo muy difícil.

En resumen, que si me decido votar el día 25, tengo UNA BUENA PAPELETA que resolver.